El aborto es un fraude

Lo primero que hacen los abortistas es enmascarar la realidad. Y uno de sus ticks que sistemáticamente aparece en todos sus discursos es la cursilería redomada con la que definen sus conceptos.

Así denominan IVE (interrupción voluntaria del embarazo) cuando en realidad deberían decir AFI.

Como los que defienden a la persona desde el momento de su concepción se denominan provida, los abortistas no podían definirse como anti provida porque lo que se define como no-algo, vincula la razón de su existencia a la de lo que niega. En buena lógica, deberían denominarse pro-muerte. Como no queda bien, han localizado una ocurrencia consistente en llamarse pro-elección; pro-choice en el argot internacional. Pero ser pro-choice es quedarse a medias. Animo a estas mujeres a la radicalización de sus posturas hasta el final y convertirse en pro-choice radicales.

Los abortistas presentan un cuadro de procesos cognitivos para justificar acciones inmorales en un proceso de disonancia cognitiva que recuerdan a los terraplanistas. A estos les llamamos fetoplanistas. A veces los casos límite llegan a ser desquiciantes y ponen contra las cuerdas las falacias y disonancias cognitivas abortistas como el útero mágico que dota de derechos humanos a los niños sólo cuando están fuera del canal de nacimiento, permitiendo asesinar a los niños dentro de las madres hasta el mismo momento de nacimiento, pero no fuera.

De hecho, el aborto se basa en la idea de que lo que tienes dentro de ti no es humano o si lo es, es parte de ti y lo puedes extirpar como si fuera una liposucción o un tumor de crecimiento rápido. Hay diferencias entre la madre y el niño:

  • Los casos de personas que en la historia de la medicina han tenido dos corazones simultáneamente son rarísimos y casi siempre artificiales. Los casos más recientes se debieron a fases intermedias en trasplantes de órganos. La única forma de tener dos corazones es que una mujer esté embarazada.
  • El análisis genético de un tumor no muestra diferencias significativas respecto de un tejido sano. De hecho, muchas veces, lo que se intenta localizar son sustancias químicas producidas por las células cancerosas. La similitud de las células cancerosas con las normales en un cuerpo con tumores, es enorme. Suelen ser tejidos que participan del flujo sanguíneo del paciente y está embebido dentro del cuerpo del paciente y forma parte del cuerpo del paciente. En cambio, un bebé que crece dentro del vientre de su madre, posee su propio sistema circulatorio, separado de el de la madre y es un organismo genéticamente diferente en un 50%. No cumple con la definición de tejido ni siquiera de tumor.

Pero si reconocemos que lo que hay en el vientre es humano y no es parte de la madre sino que es otro ser, entonces, todo el entramado cambia. Porque la elección ES una persona. De acuerdo con el código penal español, el aborto cumple con ABSOLUTAMENTE todos los requisitos penales de agravantes, NO SE DEJA NI UNO, y es por ello que debería ser condenado civilmente como el peor de los crímenes posibles. El aborto no sólo mata al niño, sino a mucha gente alrededor. Porque una vez abres la ventana y te situas en la ventana de Overton, el plano inclinado y la gravedad, sólo pueden conducirte hacia los más temibles crímenes.

El aborto se ha convertido en un acto inmoral que mina el alma de la sociedad y es un síntoma del grado de egoismo al que hemos llegado y un cambio en la confesionalidad del estado y en su nuevo credo. Cómo dan las cifras de abortos cada año y la forma en la que la dan, es toda una declaración de intenciones de la mala conciencia que tiene el gobierno que esto promueve y ampara; llegando a convertir este asesinato en un medio anticonceptivo más.

El aborto tiene muchos efectos colaterales en el resto de la sociedad en la que se infiltra como una hidra que destruye todo lo que va infestando. A veces, promover la cultura de la muerte, acaba matando a los que la promueven en un claro ejemplo de justicia poética o de disparo en el propio pie.

En el fondo, ya casi que lo que menos me importa es que sean partidarios del aborto o los practiquen (aborteros), sino que sean Abortistas. Es decir, hombres que no sólo no abortarán jamás porque no pueden quedar embarazados, pero que no dudarán en facilitar hasta el extremo la opción de asesinar a los niños dentro del vientre de sus madres, escondiendo cualquier opción que les permita continuar con su embarazo y negándose a crear leyes que modifiquen la situación social para sea más rentable dar a luz que matar al niño. Los resultados no pueden ser más nefastos.

 

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