Termómetro bancario

Del mismo modo que el termómetro indica si hay una enfermedad midiendo la temperatura del enfermo, así, los banquitos donde nos sentamos en las ciudades, se han convertido en su equivalente.

Todo comenzó con los banquitos pintados con el arco iris desnaturalizado de 6 colores.

Los ideólogos zurdos volvieron a acertar dado que el bando se convierte en una suerte de valla publicitaria que permanentemente, en régimen 24/7 no deja de recordarte la ideología que lo pintó. Tras el éxito de la iniciativa, los no menos rogullosos (recuerden que el orgullo es una de las manifestaciones del pecado capital de la soberbia) trans exigieron su cuota de reconocimiento social y su correspondiente presencia pública al mismo nivel que los anticuados homos.

Como no podía ser de otra forma, siguiendo el itinerario (hoja de ruta en neolengua) marcado, las hembristas se sumaron al reconocimiento y presencia.

Porque todo, en el fondo, forma parte de una pedagogía auspiciada por el poder en forma de ingeniería social que pretende uniformar nuestras mentes con los mantras acostumbrados. Por esto, no les extrañe mi recelo, a la par que poca sorpresa, cuando un día descubrí que no sólo habían puesto este banco

sino que además, también habían pintado este otro

No uno, sino dos. Y eso que en mi pueblo no hay ninguna asociación ucraniana, ni la ha habido nunca, ni existe tradición de haberla habido en épocas pretéritas, ni estamos hermanados con ninguna ciudad ucraniana, ni nada que se le parezca remotamente. Es decir, que seguimos en el juego de lugares comunes que debemos aceptar emanados por un poder sumiso y dócil al NOM.

Nunca verán ningún banquito pintado con los colores de la bandera patria, ni tan siquiera de la región. Tampoco verán un banquito pintado de rosa, blanco y azul; a pesar de que representa al 98% de la población, ni mucho menos la que presenta Putin. Tampoco verán ninguna entrada en la wikipedia si buscan "bandera orgullo heterosexual".

Cuando un gato escaldado ve estas cosas, no se extrañen que huya del agua tibia de los banquitos de colores.

(*) todas las fotos han sido tomadas en Catarroja (Valencia), cuyo alcalde cipayo no pierde oportunidad de manifestar públicamente su vasallaje al NOM, como se puede observar fehacientemente en esta foto.

y en su perfil personal en Face.


Comentarios

  1. Debería ser imputado ese alcalde por derrochar dinero público en cosas absurdas

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