No se puede ser juez y parte
Aunque no todos los políticos están comprometidos con la defensa de la vida, la mayoría reconoce la importancia de una buena gestión del dinero de todos.
Actualmente, en España, la primera ecografía financiada por la Seguridad Social es a las 12 semanas de embarazo; con ella, las mujeres pueden conocer con exactitud el tamaño de su bebé, escuchar el latido fetal, recibir una foto ecográfica de su bebé.
Siendo el límite legal para abortar en España las 14 semanas, -en circunstancias normales- no es raro pensar que un elevadísimo número de abortos se produce antes de que las mujeres lleguen siquiera a realizarse una primera ecografía.
Entonces, ¿quién determina el tamaño de ese niño, necesario para calcular el precio del aborto? Efectivamente, los mismos centros privados que cobran de la Seguridad Social por realizarlos. Es decir, que en realidad, deberían de ser los ginecólogos de la S.S., ajenos completamente a los abortorios los que hicieran ese trabajo para evitar sobrecostes interesados por parte de los mismos abortorios que, tras evaluar y sobreevaluar el precio del asesinato, lo ejecutan. No se puede ser juez y parte a la vez.
Es sencillamente vergonzoso que no exista un control riguroso por parte de la Sanidad Pública.
La sombra de la duda está echada. Aquellos que se lucran de la muerte de los más inocentes, ¿cómo no pensar que están manipulando los números y exagerando las semanas de embarazo para cobrar más dinero por cada aborto?. A los mamones (etimológicamente, adoradores de Mammona, el dios del dinero, la riqueza y el éxito) que sólo les importa el dinero, tienen ahí un vector de fraude difícilmente evitable para personas con sólidas convicciones morales. Imagínense las convicciones morales de quien no le importa matar por dinero y díganme si no sería, coherentemente con dichas convicciones, también aceptable engañar a la S.S. si con ello se ganan un lucro adicional. La falta de control sobre el tamaño de los bebés abortados es una treta que sirve para enriquecer, aún más a la industria de la muerte.
¿Quién podría oponerse a una medida que busca más transparencia y un mejor uso del dinero público?
Hay que terminar con esto. Abogados Cristianos ha comenzado una campaña en la que se está pidiendo que la Sanidad Pública financie una ecografía adicional para todas las mujeres.
Me parece, sencillamente, una idea genial.
Así, junto con la ecografía, se podría dar fotos del niño a la madre junto con un informe completo del estado de salud del bebé, escuchar sus latidos fetales y vincular emocionalmente a la madre con el niño. En las experiencias realizadas con madres, se ha reducido el 80% de los abortos. Este es el poder que tiene vislumbrar el milagro de la vida en el vientre materno, y porque sabemos que más de una mujer se replanteará la decisión de acabar con su hijo tras ver cómo surge la vida real, humana e independiente dentro de ella.
Con esta sencilla medida, se estrangularía a la industria al recibir un 85% menos de ingresos; un 80% por la reducción del número de abortos y un 5% adicional por tener que asesinar a los niños a más temprana edad y reducir esta picaresca, si realmente está ocurriendo.
Esta iniciativa es como la de encarcelar a Al Capone por evasión de impuestos pero en ambos casos, sirvió para salvar vidas. Algo que quizás para los políticos mamones es secundario, pero que para una parte de su electorado es fundamental.
Un hallazgo que me resulta inconcebible que hayamos tardado tanto en encontrar y explotar.
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