Doctrina de Shock. Pearl Harbor
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El ataque a Pearl Harbor fue una ofensiva militar por sorpresa efectuada por la Armada Imperial Japonesa contra la base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor (Hawai) en la mañana del domingo 7 de diciembre de 1941. Este ataque fue la coartada que originó la entrada de EE.UU. en la segunda guerra mundial. Primero en el frente del Pacífico y poco tiempo después en el frente europeo.
Lo bien cierto es que ese ataque justificó las posteriores reacciones norteamericanas: entrar en guerra y generar las pertinentes modificaciones sociales, tanto dentro de casa, como en la geopolítica estadounidense. Lo que está claro es que desde el punto de vista de la doctrina de Shock de Naomi Klein, existen muchos puntos de semejanza.
Doctrina de Shock de Naomi Klein
La doctrina del shock, formulada por Naomi Klein en su libro The Shock Doctrine (2007), sostiene la tesis de que las élites políticas y económicas aprovechan momentos de crisis profunda (guerras, atentados, desastres naturales, colapsos económicos) para imponer cambios políticos, económicos o sociales que, en circunstancias normales, encontrarían una fuerte resistencia social. Los puntos clave de esta doctrina de shock se podrían resumir en los siguientes:
-
El impacto traumático (shock) genera miedo, desorientación y urgencia en la sociedad impactada.
-
La población acepta medidas excepcionales en nombre de la seguridad, supervivencia o cualquier otra escusa que los interesados pongan delante de los afectados.
Se consiguen aprobar reformas estructurales o asumir decisiones estratégicas que antes serían muy impopulares.
Por lo tanto, es necesario que anteriormente a la aplicación de la doctrina de shock, existan unas premisas que faciliten su aplicación:
- Que existan unos agentes interesados en iniciar. o al menos aprovecharse del proceso que se pueda producir. Y para ello, estos agentes deben de
- Conocer el método.
- Carecer de escrúpulos morales para aplicarlo.
- Tener unas necesidades a satisfacer, da igual que sea a corto o largo plazo. De ahí su interés. Y este es el talón de Aquiles que los denuncia. Cuando el proceso de transformación se origina y especialmente cuando ha acabado, hay que responder a la antigua pregunta romana: Cui Bono? Cui Prodest? La respuesta siempre suele ser cansinamente la misma: "Follow the money"
- Que la sociedad a la que aplicar el método posea algo valioso que satisfaga las necesidades de los agentes interesados.
Secundariamente puede suceder que los interesados tengan urgencia del recurso valioso que posee la sociedad objetivo. Si tienen capacidad de influencia en la sociedad objetivo, pueden facilitar el trauma o bien quedar a la espera de que se produzca de forma casual (desastre natural o inducido) para exacerbarlo y sacar partido. Es la aplicación práctica del refrán: "A rio revuelto, ganancia de pescadores"
Provocado, permitido o simplemente aprovechado
John T. Flynn, un periodista y crítico del periódico New Deal, conocido por su oposición a la política exterior de Roosevelt, argumentó que el presidente y su administración sabían de antemano sobre el ataque y permitieron que ocurriera para justificar la entrada de Estados Unidos en la guerra.
En 1944, Flynn publicó un panfleto titulado La verdad acerca de Pearl Harbor, en el que presentaba un supuesto complot gubernamental en el que Roosevelt había manipulado la situación para provocar un casus belli que facilitara a los EE.UU. la entrada en la 2ª Guerra Mundial. La rapidez con la que Estados Unidos se movilizó tras el ataque, sugiere que la administración estaba preparada para la entrada en el conflicto.
Lo bien cierto es que los Estados Unidos ya estaban librando una guerra no declarada en el Atlántico meses antes del ataque. La actitud de "paz" fue sólo una postura adoptada por el gobierno mientras el presidente Roosevelt, provocaba a Japón a "cometer el primer acto hostil" en contra la voluntad del pueblo.
Tanto el Almirante Kimmel como el General Short fueron convertidos en los culpables perfectos para encubrir los errores de cálculo y las decisiones tomadas en Washington. Las advertencias enviadas a Hawái eran intencionadamente vagas, apuntando a posibles ataques en Tailandia o Malasia, mientras se les ordenaba explícitamente no hacer nada que pudiera causar "alarma".
Mientras tanto, el gobierno japonés, en un intento desesperado por evitar la guerra, hizo propuestas de paz que fueron ignoradas y finalmente respondidas con un ultimátum imposible de aceptar. Flynn argumenta que el desastre no fue un fracaso de la inteligencia militar en el Pacífico, sino el resultado calculado de una estrategia política fallida en Washington. En el ataque se perdieron 3.000 vidas humanas y la Flota del Pacífico. Un paralelismos inquietante con los ataques a las torres gemelas del 2001.
Que estos momentos de crisis sean generados o al menos propiciado deliberadamente por esas propias élites (agentes interesados) es algo que, de ser cierto, ellas son las primeras interesadas en desmentir, dado que posteriormente se presentarán como salvadoras de esos mismos problemas que supuestamente han contribuido a crear. De establecerse claramente estos vínculos, se pondría en serio peligro el posterior lucro político o económico de los actores interesados (stakeholders) además de las consecuencias penales o políticas correspondientes.
No se requiere necesariamente que el trauma haya sido provocado deliberadamente; basta con que sea explotado política o económicamente tras aplicar el método. Este es el punto clave. La doctrina no exige demostrar que el gobierno “permitiera” el ataque a Pearl Harbor, sino que aprovechara sus consecuencias desde un punto de vista militar, económico y político.
Secuencia cronológica
Desde la óptica de la doctrina del shock, hay un patrón común claro propio de la teoría que propone esta técnica de control social. Así, por orden cronológico, tiene que aparecer
- Evento traumático de alto impacto emocional en las sociedades objetivo.
- Construcción de un relato moral binario: nosotros somos los agredidos, nosotros somos los buenos; ellos son los agresores, ellos son los malos.
- Suspensión o debilitamiento del debate crítico interno. Sin autocrítica.
- Aprovechamiento político, económico y geoestratégico posterior.
Veamos estos pasos, punto por punto.
Evento traumático de alto impacto emocional
Pearl Harbor (1941) era todo un símbolo militar nacional. Era lo que garantizaba la presencia de los EE.UU. en oriente.
En 1908, el Congreso designó oficialmente Pearl Harbor como base naval estadounidense. Con el ascenso político de Japón a principios del siglo XX, Estados Unidos centró su actividad naval en el Pacífico, convirtiendo Pearl Harbor en la sede de la Flota del Pacífico.
Aunque el golpe siempre es concreto y localizado, la intención fue generar un trauma social al país enemigo. Por lo tanto, se puede decir que el golpe tuvo una intencionalidad claramente simbólica y dirigido hacia todo un país. Este caso fue tomado como casus belli. Esto se tradujo, de repente, en una sensación de vulnerabilidad nacional, de urgencia en la respuesta y de que esta fuera contundente y disuasoria. La narrativa siempre se traduce en un “ataque existencial” colectivo como sociedad y a cada una de las personas individuales que forman esa sociedad.
Construcción de un relato moral binario
Tras cada evento se consolida rápidamente una narrativa ya conocida y por ello, se convierte en un marcador de que estamos ante un caso de doctrina de shock.
Típicamente, se plantea la dicotomía de que “Nos atacaron" y, por lo tanto, "debemos responder”. Obviamente, el país atacado suelen ser los "buenos", los agredidos, lo pacíficos y el país atacante suelen ser los "malos" por ser los agresores y los violentos, aunque el ataque haya sido forzado por el país atacado. Por lo tanto, se está frente a un dilema moral del “Bien contra mal” y se establece el discurso de “Civilización contra barbarie” y de “Democracia contra terrorismo”.
Suspensión o debilitamiento del debate crítico interno
Esta ruptura entre ellos y nosotros tiene un efecto político muy potente porque simplifica la escena política y justifica la toma de decisiones, eliminando cualquier matiz gris en un discurso deliberadamente blanco o negro.
Este planteamiento reduce el espacio para el disenso, estigmatizando cualquier crítica contraria o acusatoria a los agredidos. Es decir, se reduce la pluralidad mediática durante el momento crítico de aturdimiento posterior al trauma. Quien cuestione la respuesta oficial puede ser acusado de antipatriotismo o simpatía con el enemigo y, por lo tanto, de traición.
La derivada de todo este proceso es facilitar el consenso para asegurar la inmediata ejecución de medidas siempre muy urgentes y extraordinarias aprovechando el debilitamiento social transitorio producido tras el impacto del evento singular y sorprendente.
A consecuencia directa del golpe traumático, el congreso recibió un apoyo prácticamente unánime al ingreso de EEUU en la guerra tras Pearl Harbor.
Aprovechamiento político y geoestratégico posterior
La urgencia de las medidas adoptadas elimina el tiempo para una reflexión sosegada sobre lo ocurrido, en el debate público. Esto no quiere decir que justamente estas medidas no hayan sido previamente meditadas con sosiego, por las partes interesadas, antes de aplicarlas a la sociedad, en su momento, dentro de una agenda acelerada. Tan sólo se estaba esperando a la ocurrencia del evento disruptivo para aplicarlas.
Estados Unidos entró oficialmente en la Segunda Guerra Mundial el 8 de diciembre de 1941, un día después del ataque "sorpresa" de Japón a la base naval de Pearl Harbor en Hawái (7 de diciembre). Tras este ataque, el presidente Franklin D. Roosevelt declaró la guerra a Japón. Poco después, el 11 de diciembre de 1941, Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos, consolidando su entrada total en el conflicto. Aquí es donde la doctrina del shock encaja con más fuerza.
Cambios sociales y geopolíticos se impulsaron gracias al shock
En conjunto, estos shocks permitieron un fortalecimiento del Estado, la militarización del discurso público durante el tiempo en el que duró el conflicto y una posterior reconfiguración de la geopolítica.
Como consecuencia del ataque de Japón a Pearl Harbor, EE.UU. entró en la 2ª Guerra Mundial, que comenzó por el pacífico. Al ganar la guerra, EE.UU. se transformó en una superpotencia global, con un complejo militar-industrial fortalecido no sólo por el desarrollo de la guerra, sino por la apropiación de tecnología extranjera, fundamentalmente alemana (jet, bomba atómica...) y la consiguiente reconstrucción europea, que introdujo además un crecimiento económico sin precedentes. Todo esto contribuyó a una redefinición del orden mundial tras 1945.
El holocausto ejercido sobre Israel reforzó la mala conciencia de los aliados y la necesidad de dotar al pueblo israelita de un país propio sobre sus territorios históricos.
Al acabar la guerra, se produjo una expansión del poder del Estado en todos sus aspectos: militar, político y económico.
Militar
Comenzó la construcción del Pentágono poco antes del inicio de la 2ª Guerra Mundial. Claro indicativo de por dónde iban ya las intenciones de EE.UU. antes de Pearl Harbor.
Durante toda la 2ª Guerra Mundial, se produjo una militarización del discurso público, justificando el uso desproporcionado de la fuerza como los bombardeos de saturación que se hicieron sobre Alemania a finales de la guerra o el uso absolutamente injustificado de las bombas nucleares sobre objetivos civiles no militares de Hiroshima y Nagasaki, a pesar de lo que indicaba la conferencia de la Haya. Algunas consideraciones apuntan a otras motivaciones no militares para la elección de ambas ciudades.
La deshumanización del enemigo fue también un punto claro. Términos como los japos, los nips, monos amarillos... Esto es especialmente relevante en el tratamiento que se realiza de los japoneses en el cine americano.
Político
Al acabar la guerra comenzó la marginalización de ciertas causas políticas bajo el marco del “terrorismo”. En concreto, apareció el macartismo; un periodo de intensa represión anticomunista en Estados Unidos que surgió al inicio de la Guerra Fría, tras la derrota del nazismo y ante el temor a la expansión soviética, convirtiendo al comunismo en el principal enemigo interno y externo.
El macartismo proviene del senador Joseph McCarthy, caracterizado por la paranoia, acusaciones infundadas de deslealtad y la persecución de intelectuales, artistas y funcionarios públicos. Esta "caza de brujas" generó listas negras y violaciones de derechos civiles, alcanzando su punto máximo con las audiencias del Senado y la persecución en Hollywood. El incremento de vigilancia estatal y del control gubernamental fue asfixiante.
El senador McCarthy lideró investigaciones sobre supuestos espías soviéticos infiltrados en el gobierno y el ejército, utilizando tácticas agresivas y difamatorias. Como consecuencia miles de personas vieron sus vidas y carreras destruidas, incluyendo los Diez de Hollywood (artistas censurados), mientras se retiraban miles de libros considerados sospechosos de comunismo.
El término "macartismo" se usa hoy para describir acusaciones falsas, la estigmatización de oponentes y el miedo irracional que atenta contra las libertades democráticas.
Este periodo marcó el inicio de una política exterior más intervencionista, manteniendo el anterior "Corolario Roosevelt" a la Doctrina Monroe, que justificaba el uso de la fuerza militar para mantener la estabilidad en la región.
Económico
El florecimiento económico de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial (aprox. 1945-1960s) fue un período de prosperidad sin precedentes conocido como la "Edad de Oro" del capitalismo estadounidense. Tras finalizar el conflicto, EE.UU. emergió como la única gran potencia industrial cuya infraestructura no había sido destruida, lo que le permitió dominar la economía mundial.
Entre 1945 y 1960 el PBI creció 250%, los gastos en construcciones nuevas se multiplicaron nueve veces y el consumo de servicios personales se triplicó. Para 1960 el ingreso per cápita era 35% mayor que en 1945 y Estados Unidos entró en lo que el economista Walt Rostow refirió como la etapa del desarrollo económico de "alto consumo masivo". Los créditos a corto plazo aumentaron de $8,4 mil millones en 1946 a $45,6 mil millones en 1958. Como resultado del auge económico de la posguerra, el 60% de la población estadounidense había llegado a obtener un estándar de vida de "clase media" hacia la mitad de los años cincuenta (definido como ingresos de $3000 a $10000 en dólares constantes), . Para fines de la década el 87% de las familias tenía un televisor, el 75% un auto y el 75% una lavadora. Entre 1947 y 1960 el ingreso real promedio de un trabajador estadounidense se incrementó tanto como lo había hecho en la anterior mitad del siglo.
Las fábricas que producían material bélico se reconvirtieron rápidamente para producir bienes de consumo (automóviles, electrodomésticos) para una población con ahorros acumulados durante la guerra. Se duplicó la compra de coches privados, simbolizando el nuevo estilo de vida y fomentando el crecimiento de las industrias automotriz y petrolera. La compañía Jeep fue un ejemplo claro de esto.
La "GI Bill" (Ley de Reajuste de los Servicios): Ayudó a millones de veteranos de guerra a financiar viviendas, educación y formación técnica, fomentando la expansión suburbana y la creación de una clase media cualificada. El poder adquisitivo de la familia estadounidense promedio aumentó un 30% y el desempleo se mantuvo generalmente bajo, alrededor del 4.5% durante los años 50. Es decir, en la práctica, pleno empleo.
El
Baby Boom generó un aumento de la natalidad que impulsó una enorme
demanda interna de bienes, servicios y nuevas viviendas. El Producto
Nacional Bruto pasó de 200 mil millones a 500 mil millones de dólares
entre 1945 y 1960.
La hegemonía financiera y Plan Marshall basado en el acuerdo de Bretton Woods consolidó al dólar como moneda de reserva internacional y situó a Wall Street como centro financiero global. Asimismo, la ayuda económica a Europa (Plan Marshall) promovió la exportación de productos estadounidenses.
La inversión en I+D durante la guerra continuó, impulsando sectores de alta tecnología, electrónica, aeronáutica y computación.
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