Doctrina de Shock

 

La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre es un libro de 2007 de la periodista canadiense Naomi Klein. La doctrina de shock es una estrategia empleada por los gobiernos y poderosos como técnica de control social para ir avanzando en la ventana de Overton o pendiente resbaladiza aprovechado crisis colectivas -naturales, políticas o sociales- para implementar reformas impopulares y radicales que normalmente no serían aceptadas en tiempos de paz y estabilidad.

Klein afirma que existe una estrategia que ella llama “capitalismo del desastre” o doctrina del shock, en la que tras un evento traumático, como pudiera ser una guerra, un atentado terrorista salvaje como el ocurrido el 11-M, una catástrofe natural como las inundaciones de Valencia del 2024, una gran crisis económica como la del 2007, la población queda desorientada y psicológicamente vulnerable.

Mientras el público está distraído por el impacto emocional del desastre, se imponen políticas económicas radicales como privatizaciones, desregulación, recortes de servicios públicos... que benefician a grandes corporaciones y élites económicas.

Estas reformas se presentan como inevitables o necesarias ante el caos, aunque anteriormente hubieran sido políticamente inaceptables.

Por lo tanto, la secuencia queda clara: una crisis profunda capaz de desorganizar a la sociedad reduce la capacidad de resistencia de esa sociedad que, en esas condiciones excepcionales, permite imponer cambios estructurales que posteriormente se quedan permanentes, beneficiando a ciertos intereses particulares, típicamente ciertas élites económicas, en detrimento de derechos o bienestar de la mayoría.

Klein recorre distintos casos históricos, desde Chile tras el golpe de Pinochet hasta Nueva Orleans después del huracán Katrina, para ilustrar cómo estos “shocks” han sido explotados para reconfigurar economías y sociedades en favor de intereses neoliberales.

Estructura e ideas principales

Un elemento perturbador del libro es el paralelismo que establece entre los métodos del Dr. Ewen Cameron (1) y el desarrolllo y aplicación de sus “terapias de choque” psiquiátrico a las tácticas de imposición socioeconómicas. Así como Cameron buscaba borrar la estructura mental existente de un individuo para imponer una nueva configuración, los ingenieros sociales que emplean una adaptación de la doctrina del shock a las sociedades, explotan el trauma colectivo para justificar la destrucción de estructuras sociales o económicas existentes y poner otras nuevas que sustituyan a las destruidas. 

La idea principal del libro es que tanto en individuos, como en sociedades, el trauma puede desestructurarlas durante un tiempo que es aprovechado para restructuraciones profundas y permanentes. La doctrina del shock se ha desarrollado como una herramienta sistemática del poder para imponer reformas políticas y económicas que en situaciones de paz y bonanza, las sociedades no habrían aceptado de ninguna forma democrática. La coartada empleada, casi siempre es la generación de “respuestas” eficaces a emergencias.

La autora analiza países de América Latina, Europa del Este, Asia y África donde crisis económicas y políticas facilitaron reformas neoliberales.

Adaptación de las técnicas de choque psiquiátricas y sociales

AspectoTerapias de Choque(Cameron)Doctrina del shock (sociales)
TraumaIndividual extremoColectivo o social
Objetivo declaradoEliminar patrones mentales para “reprogramar” posteriormente el cerebroCrear condiciones que permitan reformas políticas o económicas impopulares
MétodoElectroshock, drogas, aislamiento y repetición de mensajesUtilización de crisis (guerras, desastres, ataques) para distraer atención y obtener consentimiento tácito o al menos falta de oposición
ResultadoProducción de confusión, vulnerabilidad y dependenciaPérdida de cohesión social, incapacidad para resistir reformas impuestas
Naturaleza de la intervenciónMédico/psicológica extrema y no éticaPolítica/económica, aprovechando la autoridad del estado y del mercado
Ética y consecuenciasGeneralmente dañina e irreversible para pacientesPolíticas que favorecen a unas élites y deterioran el bienestar de la mayoría

Klein no afirma que existan aplicaciones directas entre los experimentos psiquiátricos y las políticas económicas, sino que ambos ilustran la lógica del golpe (shock) y el aprovechamiento del aturdimiento posterior. Ella usa la analogía metafórica para mostrar cómo un trauma, individual o colectivo, puede ser aprovechado por los psicólogos sociales para que sistemas enteros acepten cambios drásticos que, en ausencia de dicho trauma, no se habrían producido.

La doctrina del shock asume que el poder político y económico ha aprendido a aprovechar la desorientación colectiva tras una crisis para implementar cambios profundos y a menudo perjudiciales para la mayoría de la población. Al comparar la lógica del trauma individual (como en los experimentos de Cameron) con el trauma colectivo, Klein ofrece una explicación alternativa para entender cómo las sociedades pueden aceptar la “ingeniería social” bajo la apariencia de respuestas necesarias a emergencias.

Doctrina de Shock 

Un esquema típico de uso práctico de esta doctrina para realizar un cambio social sería el siguiente: 

Incidente violento (shock)

Típicamente suele ser un atentado terrorista cometido por un lobo solitario o una banda organizada. Podría ser una revuelta, instigada o no por los interesados en el cambio o un desastre natural que es aprovechado por el poder. 

En el caso de un atentado terrorista, puede deberse a 

  1. Un ataque de falsa bandera realizado por las propias fuerzas de seguridad del estado o
  2. Puede ser un atentado realizado realmente por terroristas que 
    1. Siendo el estado conocedor de la inminencia del atentado, se les dan órdenes a las fuerzas de seguridad, desde los poderes públicos, para dejar hacer el atentado y sacar posteriormente obtener el rédito político deseado. Sería un acto de prevaricación impune.
    2. Cogiendo por sorpresa a las fuerzas de seguridad del estado, es aprovechado por el poder para justificar sus objetivos políticos.

En todos los casos, el shock producido por el evento, sea imprevisto o provocado, es aprovechado por los interesados para generar el patrón de comportamiento típico de la doctrina de shock. El objetivo es transmitir a la opinión pública que el atentado terrorista es consecuencia de una amenaza no controlada ha ocurrido por la falta de medios materiales de las fuerzas de seguridad y que esto requiere una reforma en profundidad del aspecto que se quiera modificar.

En el caso de un desastre natural, eso justifica el cambio de política, inversiones o modificaciones que de otra manera, no se habrían aplicado. Este sería el caso de la pandemia del 2020, las inundaciones de Valencia del 2024 o la crisis económica del 2008 al 2014... que todos sabían que iba a estallar, pero nadie sabía cuándo.

Manipulación

El atentado es utilizado por todos los medios de propaganda del estado y los media serviles. La magnitud de la tragedia es amplificada y sus consecuencias se elevan a la categoría de tragedia épica, como ocurrió con los atentados del 11M o del 11S o con el Maine en La Habana en 1998.

Pero lo mejor de esta técnica es que se puede adaptar a cualquier situación, lo único que hay que hacer es planificar el ataque y los disturbios en consecuencia para sacar el rédito político en consecuencia. En  el Reino Unido el un gobierno “laborista", deseoso de demostrar su pureza de pensamiento zurdo, actuó con mano dura contra los disturbios contra la inmigración, lo que permitió se presentado ante la opinión pública como los nuevos paladines capaces de reprimir a la "extrema derecha”.

En semejante estado de excitación, la venganza, el odio, el deseo de revancha da pie a cualquier decisión que en condiciones normales habría sido mal vista o vetada directamente.

Detectados y señalados los culpables, se les convierte en el chivo expiatorio. La técnica del chivo expiatorio ya fue señalada por René Girard en su libro "El chivo expiatorio". Siguiendo el manual del chivo, el siguiente paso es perseguirlos para que no hagan un uso ilegítimo de los recursos. En la segunda guerra mundial fueron los judíos. En la última plandemia, los no vacunados. En los atentados del 11S, fue Al-Qaeda y posteriormente Irak. Siempre hay alguien a quien perseguir, capturar y quitar de en medio porque de su mera existencia, se derivan los males que padece la sociedad en su conjunto.

Metodología empleada

En todos los casos aparece la misma secuencia algorítmica:

  1. Evento traumático de índole natural, político, sanitario o bélico. El denominador común es que hay un uso de la violencia elevado y desproporcionado, colapso del Estado y miedo extremo en los individuos de la sociedad.
  2. Desorientación social y debilitamiento de la resistencia colectiva.
  3. Suspensión del debate democrático (“no hay alternativa”).
  4. Intervención externa o interna de élites que aprovechan ese shock. 
  5. Imposición de reformas estructurales (política, económica, geoestratégica) favorables a los intereses de las minorías poderosasBeneficio claro para actores concretos (Estados, corporaciones, élites locales).
  6. Normalización posterior del nuevo orden como si fuera inevitable. 

Existe un paralelismo con la terapia psiquiátrica de Klein: primero se destruye el marco previo; luego se introduce el nuevo.

Siempre se ha dicho que "A rio revuelto, ganancia de pescadores". Puede que el rio se revuelva por una crecida fortuita debido a la rotura accidental de una represa; puede que, como todos los años, quien conoce los procesos de deshielo, se siente a esperar que, tarde o temprano, llegue la crecida para aprovecharla o simplemente alguien haya realizado una pequeña represa artificialmente y cuando esté lo suficientemente llena, la vuele para generar caos en el rio donde ya tenía tendidas sus cañas.

No basta con una revuelta popular auténtica: la clave de esta metodología está en qué ocurre después del shock y quién saca beneficio del caos. Es decir, ¿quién es el que saca rédito político, beneficios económicos, incremento de poder o notoriedad? Aquí es donde se aplica el aforismo romano: "Quid Prodest?", es decir, ¿a quien beneficia?. Si quieres saberlo, no tienes más que hacer caso al aforismo americano: "Follow the money".

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(1) El Dr. Donald Ewen Cameron fue un psiquiatra que, en los años 50 y 60, participó en experimentos de MKUltra financiados por la CIA en el Allan Memorial Institute de Montreal. Estas prácticas incluían:

  • La Despatronización, cuyo objetivo es borrar los recuerdos y la personalidad a sus pacientes combinando comas inducidos, electroshock intensivo y drogas psicodélicas.
  • La Conducción Psíquica: reproducción repetitiva de mensajes grabados para intentar “reprogramar” a los pacientes.

Estas técnicas eran extremadamente traumáticas y produjeron efectos psicológicos duraderos en quienes las sufrieron.

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