Doctrina de Shock. El Maine

 

El buque Maine hundido en el puerto de la Habana 

El buque Maine se hundió en el puerto de la Habana debido a la explosión fortuita debido a la explosión de un cartucho de pólvora que prendió a causa de un fuego en la carbonera. Esto habría provocado una explosión en el almacén adyacente donde se guardaban más de 4.500 kilos de pólvora. Este accidente fue entendido como un ataque provocado por España que justificó a los Estados Unidos para originar una guerra con España y sus posteriores reacciones: entrar en guerra y generar las pertinentes modificaciones sociales, tanto dentro de casa, como en la geopolítica, tanto estadounidense como española. Lo que está claro es que desde el punto de vista de la doctrina de Shock de Naomi Klein, existen muchos puntos de semejanza entre estos dos ejemplos.

Doctrina de Shock de Naomi Klein 

La doctrina del shock, formulada por Naomi Klein en su libro The Shock Doctrine (2007), sostiene la tesis de que las élites políticas y económicas aprovechan momentos de crisis profunda (guerras, atentados, desastres naturales o colapsos económicos) para imponer cambios políticos, económicos o sociales que, en circunstancias normales, encontrarían una fuerte resistencia social. Los puntos clave de esta doctrina de shock se podrían resumir en los siguientes:

  • El impacto traumático (shock) genera miedo, desorientación y urgencia en la sociedad impactada.

  • La población acepta medidas excepcionales en nombre de la seguridad, supervivencia o cualquier otra escusa que los interesados pongan delante de los afectados.

  • Se consiguen aprobar reformas estructurales o asumir decisiones estratégicas que antes serían muy impopulares.

Por lo tanto, es necesario que anteriormente a la aplicación de la doctrina de shock, existan unas premisas que faciliten su aplicación:

  • Que existan unos agentes interesados en iniciar. o al menos aprovecharse del proceso que se pueda producir. Y para ello, estos agentes deben de  
    • Conocer el método.
    • Carecer de escrúpulos morales para aplicarlo.
    • Tener unas necesidades a satisfacer, da igual que sea a corto o largo plazo. De ahí su interés. Y este es el talón de Aquiles que los denuncia. Cuando el proceso de transformación se origina y especialmente cuando ha acabado, hay que responder a la antigua pregunta romana: Cui Bono? Cui Prodest? La respuesta siempre suele ser cansinamente la misma: "Follow the money"
  • Que la sociedad a la que aplicar el método posea algo valioso que satisfaga las necesidades de los agentes interesados.

Secundariamente puede suceder que los interesados tengan urgencia del recurso valioso que posee la sociedad objetivo. Si tienen capacidad de influencia en la sociedad objetivo, pueden facilitar el trauma o bien quedar a la espera de que se produzca de forma casual (desastre natural o inducido) para exacerbarlo y sacar partido. Es la aplicación práctica del refrán: "A rio revuelto, ganancia de pescadores"

Que estos momentos de crisis sean generados o al menos propiciado deliberadamente por esas propias élites (agentes interesados) es algo que, de ser cierto, ellas son las primeras interesadas en desmentir, dado que posteriormente se presentarán como salvadoras de esos mismos problemas que supuestamente han contribuido a crear. De establecerse claramente estos vínculos, se pondría en serio peligro el posterior lucro político o económico de los actores interesados (stakeholders) además de las consecuencias penales o políticas correspondientes.

No se requiere necesariamente que el trauma haya sido provocado deliberadamente; basta con que sea explotado política o económicamente tras aplicar el método. Este es el punto clave. La doctrina no exige demostrar que el gobierno permitiera o generara un ataque de falsa bandera contra el Maine, sino que aprovechó sus consecuencias.

Secuencia cronológica

Desde la óptica de la doctrina del shock, hay un patrón común claro propio de la teoría que propone esta técnica de control social. Así, por orden cronológico, tiene que aparecer 

  1. Evento traumático de alto impacto emocional en las sociedades objetivo.
  2. Construcción de un relato moral binario: nosotros somos los agredidos, nosotros somos los buenos; ellos son los agresores, ellos son los malos.
  3. Suspensión o debilitamiento del debate crítico interno. Sin autocrítica.
  4. Aprovechamiento político, económico y geoestratégico posterior.

Veamos estos pasos, punto por punto. 

Evento traumático de alto impacto emocional

El deseo de apropiarse de los últimos reductos españoles de ultramar como Cuba, Filipinas y otras plazas, condujo a un calentamiento previo de la opinión pública para acercarla al conflicto bélico con España. El hecho fortuito del Maine fue aprovechado por el gobierno de los EE.UU. para desencadenar una guerra que ya venía anunciada desde hace mucho tiempo.

Aunque la destrucción del Maine no supuso una declaración de guerra inmediata con España, sí creó un ambiente que impedía una solución pacífica. Aunque la investigación española determinó que la explosión había sido causada por la combustión espontánea de las carboneras, el Tribunal de Investigación de la Junta Sampson de Estados Unidos dictaminó que la explosión había sido causada por una explosión externa de un torpedo.

Aunque el golpe siempre es concreto y localizado, este es utilizado o presentado como un trauma social al país agredido. Por lo tanto, se puede decir que el golpe del Maine tuvo una intencionalidad claramente simbólica y fue dirigido hacia todo un país. El caso fue tomado como casus belli. Esto se tradujo de repente en una sensación de vulnerabilidad nacional, de urgencia en la respuesta y de que esta fuera contundente y disuasoria. La narrativa siempre se traduce en un “ataque existencial” colectivo como sociedad y a cada una de las personas individuales que forman esa sociedad.

Construcción de un relato moral binario

Tras cada evento se consolida rápidamente una narrativa ya conocida y por ello, se convierte en un marcador de que estamos ante un caso de doctrina de shock.

Típicamente, se plantea la dicotomía de que “Nos atacaron" y, por lo tanto, "debemos responder”. Obviamente, el país atacado suelen ser los "buenos", los agredidos, lo pacíficos y el país atacante suelen ser los "malos" por ser los agresores y los violentos, aunque el ataque haya sido forzado por el país atacado. Por lo tanto, se está frente a un dilema moral del “Bien contra mal” y se establece el discurso de “Civilización contra barbarie” y de “Democracia contra terrorismo”.

Suspensión o debilitamiento del debate crítico interno

Esta ruptura entre ellos y nosotros tiene un efecto político muy potente porque simplifica la escena política y justifica la toma de decisiones, eliminando cualquier matiz gris en un discurso deliberadamente blanco o negro.

Este planteamiento reduce el espacio para el disenso, estigmatizando cualquier crítica contraria o acusatoria a los agredidos. Es decir, se reduce la pluralidad mediática durante el momento crítico de aturdimiento posterior al trauma. Quien cuestione la respuesta oficial puede ser acusado de antipatriotismo o simpatía con el enemigo y, por lo tanto, de traición.

La derivada de todo este proceso es facilitar el consenso para asegurar la inmediata ejecución de medidas siempre muy urgentes y extraordinarias aprovechando el debilitamiento social transitorio producido tras el impacto del evento singular y sorprendente. 

Tras la explosión del Maine, la prensa sensacionalista y el gobierno, no dudaron en entrar en guerra contra España, a pesar de que nunca hubieron pruebas del ataque de España a un navío que no traería ninguna mejora en las relaciones de ambos países.

Aprovechamiento político y geoestratégico posterior

La urgencia de las medidas adoptadas elimina el tiempo para una reflexión sosegada sobre lo ocurrido, en el debate público. Esto no quiere decir que justamente estas medidas no hayan sido previamente meditadas con sosiego, por las partes interesadas, antes de aplicarlas a la sociedad, en su momento, dentro de una agenda acelerada. Tan sólo se estaba esperando a la ocurrencia del evento disruptivo para aplicarlas.

La voladura del Maine no generó directamente el inicio de la guerra entre los EE.UU. y España, pero fue el desencadenante para que esta ocurriera. Aquí es donde la doctrina del shock encaja con más fuerza. 

Cambios sociales y geopolíticos se impulsaron gracias al shock 

En conjunto, estos shocks permitieron un fortalecimiento del Estado, la militarización del discurso público durante el tiempo en el que duró el conflicto y una posterior reconfiguración de la geopolítica.

Como consecuencia de la guerra entre los EE.UU. y España, pasaron a ser posesiones de EE.UU. los últimos vestigios del Imperio español (salvo posesiones africanas). Estas pérdidas, más simbólicas que económicas supusieron un profundo impacto moral para la sociedad española y provocó una profunda catarsis filosófica y artística conocida como el «Regeneracionismo» y la «Generación del 98». España y sus provincias de ultramar fueron los perdedores.

Estados Unidos ganó varias posesiones insulares en todo el mundo, lo que provocó un polémico debate sobre un país que oscilaba entre el aislacionismo y el expansionismo. Poco tiempo después, en febrero de 1899, estalló la guerra filipino-estadounidense (1899-1902), en la que los filipinos se enfrentaron a las fuerzas estadounidenses que pasaron a tomar posesión del archipiélago.

Al acabar la guerra contra España, se produjo una expansión del poder del Estado en todos sus aspectos: militar, político y económico.

Militar

Tras la guerra hispano-estadounidense (1898), Estados Unidos experimentó una rápida expansión militar y naval para consolidar el control sobre los antiguos territorios españoles (Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam), emergiendo como una potencia imperial. El refuerzo militar se caracterizó por la ocupación directa, el aumento de la infantería y la modernización de la armada.

Tras pagar 20 millones de dólares por el archipiélago de Filipinas, EE. UU. envió un fuerte contingente militar para sofocar la resistencia filipina que buscaba la independencia, lo que resultó en una larga guerra filipino-americana. Se incrementaron drásticamente las tropas de infantería bajo el mando de líderes como Arthur MacArthur para controlar las islas. La adquisición de Filipinas permitió a EE. UU. aumentar su presencia militar en el Pacífico y asegurar su influencia en el mercado asiático, incrementando su proyección hacia Asia. 

Tras la primera ocupación militar en 1899, tras ganar la guerra a España, EE.UU. estableció un gobierno militar, encabezado inicialmente por John R. Brooke y luego por Leonard Wood, para estabilizar la isla, desarmar al Ejército Libertador Cubano y asegurar intereses económicos. Así mismo. se consolidó una base naval permanente en la Bahía de Guantánamo tras la guerra, asegurando un punto estratégico en el Caribe.

En Puerto Rico y en la isla de Guam se establecieron gobiernos militares de ocupación, seguidos de una administración permanente, reforzando la presencia naval y de infantería para controlar la región.

En general, estos conflictos demostraron la necesidad de modernizar la armada (que tuvo un desempeño ineficiente en precisión de cañones) y reestructurar el ejército para operaciones transoceánicas. 

Político

Este periodo marcó el inicio de una política exterior más intervencionista, destacando el posterior "Corolario Roosevelt" a la Doctrina Monroe, enunciado por el presidente estadounidense Theodore Roosevelt en diciembre de 1904. Este corolario estableció la política de que Estados Unidos tenía derecho a intervenir militarmente en las naciones de América Latina y el Caribe para mantener la estabilidad económica y política en la región.

Este corolario transformó la Doctrina Monroe original de 1823, que era defensiva y buscaba evitar la colonización europea, en una política proactiva e intervencionista conocida como el "Gran Garrote" (Big Stick policy). los puntos clave del Corolario Roosevelt se podrían resumir en los siguientes:

  • Justificación de la fuerza: Roosevelt argumentó que el "mal comportamiento crónico" o la "impotencia" (incapacidad de pagar deudas externas) de una nación latinoamericana podía forzar a Estados Unidos a ejercer un "poder de policía internacional".
  • Preventivo contra Europa: El objetivo principal era evitar que las potencias europeas intervinieran militarmente en América Latina para cobrar deudas, asegurando que EE. UU. actuara primero como intermediario o interventor.

Basándose en esta doctrina, EE. UU. intervino en países como República Dominicana (1905), Cuba, Nicaragua y Panamá para asegurar la estabilidad, proteger inversiones y el orden fiscal. El corolario fue la base de la inestabilidad en las relaciones hemisféricas durante décadas, siendo abandonado oficialmente en 1934 con la "Política del Buen Vecino" de Franklin D. Roosevelt. 

Económico

aunque se reconociera su independencia al tiempo que se limitaba su soberanía. La enmienda Platt estaría vigente hasta 1935 aunque no desaparecería la dependencia de Cuba de EE.UU.

Cuba se convirtió prácticamente en una colonia de EEUU, un protectorado ocupado militarmente con el argumento de proporcionar las condiciones necesarias para su futura autonomía política. Aunque la isla logró obtener la independencia política años después, ésta quedó condicionada por la influencia estadounidense.

En el contexto de Estados Unidos, el año 1898 marcó el inicio de una fase imperialista. Al convertirse en dueños del Caribe, aplicaron la diplomacia del dólar en toda América Latina, mientras que el control de Filipinas estableció un vínculo entre el gigante americano y Asia Oriental. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hagamos las cosas con sentido

Espacio político

La foto que tenía que haber sido