Ciencia sesgada

Lo que se denuncia en este vídeo es absolutamente lamentable y, a la vez, coherente con lo que todos intuimos que está pasando. Hay un nuevo credo acientífico que está impregnándolo todo, extendiéndose por áreas que no le corresponde. Esta neoligión, como religión que es, tiene una vocación totalitarista dispuesta a invadir todos los aspectos de nuestra vida; no sólo la pública, entre la que se incluye la vida profesional, sino que esta invasión, todavía externa, es sólo el preludio de una colonización interior, que es el objetivo final del nuevo dios estado.

Los evaluadores científicos, los nuevos sacerdotes reunidos en cónclave, son los encargados de señalar cuáles son los proyectos científicos subvencionados por el dios estado. Estos sacerdotes son también los defensores de la pureza religiosa de los aspirantes. Actuando en consecuencia, deniegan subvenciones a los adeptos a otras religiones y especialmente se ceban en la católica, su verdadero antagonista. Esta situación es especialmente significativa porque denuncia varias cosas a la vez de la ética de los evaluadores:

  1. Que los fundamentos morales y éticos influyen en las conclusiones científicas. Sólo se puede encontrar lo que se está buscando.
  2. Que el evaluador sospecha que las conclusiones no van a estar sujetas a la corrección política que quiere imponer (nuevo credo) y, por lo tanto, se corre el riesgo de que la investigación no esté alineada con la ideología del evaluador.
  3. Reconoce que el cambio climático es un área "sensible" no consensuada por la comunidad científica. Y frente a la hipotética posibilidad de que, tal vez los resultados de investigación no estén alineados con la ortodoxia que ellos representan, se elimina la mera posibilidad de descubrir posibles resultados que puedan poner en jaque a la parte de la comunidad científica internacional que ellos representan. El mero riesgo de entrar en disonancia cognitiva es ya cusa de rechazo.
  4. Que el hipotético sesgo ideológico de los aspirantes sentenciado por los evaluadores, no coincide con el verdadero sesgo ideológico de los evaluadores.
  5. No existe la presunción de inocencia de los aspirantes. Los evaluadores funcionan como fiscales inapelables y jueces al mismo tiempo. Condenan y sentencian al ostracismo, de momento, a los candidatos.
  6. Todos somos humanos y tenemos nuestras filias y nuestras fobias. Es difícil separarse de nuestros prejuicios para intentar hacer siempre un juicio lo más objetivo posible,  pero declararlos por escrito en la evaluación de la agencia, es un avance no sólo cuantitativo, sino cualitativo. Es significativo porque :
    1. Los que así piensan, están crecidos. En neolengua se diría que se están "empoderando".  
    2. Se saben más y el sesgo se está implantando en las mentes de las comisiones. O bien sólo se elige para las comisiones aquellos que piensan así. Nadie de la comisión le enmendó la plana al sujeto. No se atrevió por el "empoderamiento", por corrección política o simplemente porque todos asumían la premisa y la daban por hecho.
    3. Se sienten protegidos. Ningún juzgado ha dado la razón a los damnificados.
    4. El pudor a revelar las verdaderas intenciones está desapareciendo. Un ejemplo ilustrativo de creciente cristofobia cada vez menos disimulada.

Conclusión

Se ha abandonado el verdadero espíritu científico de búsqueda de la verdad. La mera posibilidad sospechada, existente sólo en la cabeza del censurador científico, de que potencialmente los resultados pudieran resultar incómodos y contrarios al dogma establecido, es ya razón suficiente par denegar las ayudas. No están seguros científicamente del dogma imperante. TIENEN MIEDO de ponerse en peligro de que alguien les diga que el rey está desnudo.

Esto me recuerda el caso del libro "Cien autores en contra de Einstein" en el que se compilaron las opiniones de cien científicos que contradecían las de Einstein en un recurso retórico denominado "Ad Hominem" con el fin de desprestigiar a Einstein, por ser judio. Cuando le consultaron a Einstein su opinión, respondió: «¡Si yo estuviese equivocado, uno solo habría sido suficiente!».

Esto ya no es ciencia, es ideología.Si esto no es cristofobia, ya no se cómo denominarlo.

Este tipo de comportamientos me llevan a formular algunas preguntas incómodas adicionales:

  • Si la universidad tuviera unos lazos importantes con Israel, ¿se habría atrevido a formular las mismas objeciones el revisor?¿Y si una de esas universidades hubiera sido islámica?
  • Si la universidad fuera reconocida como una cantera del progresismo, ¿se habría deshecho el revisor en elogios y habría recomendado incrementar el presupuesto aún más?
  • Si la decisión del revisor es puramente personal, ¿debería haberse abstenido de hacer objeciones precisamente por su sesgo propio?¿Nadie en la comisión le afeó la conducta?
  • ¿O acaso lo que dijo fue en nombre de terceros que son los que le metieron en la comisión?¿Es acaso este revisor un comisario político?¿Estamos ya en tiempos de Stalin?
  • ¿Está la "ciencia" al servicio del poder o es el poder el que tiene que servir a la ciencia? Ciertamente, viendo la posición del poder frente al aborto,la ideología de género, el hembrismo, el dinamismo climático y tantos otros puntos, creo que ya he sido contestado.

Comentarios

  1. Como bien dices, se he perdido la busqueda de la verdad. Ahora solo vale lo que sea correcto (para algunos), no te molestes en demostrar la verdad, solo contradecir lo correcto estas fuera, en resumen, lo que viene sie do una dictadura.

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