Reconocer a los amos
A la plutocracia globalista, lo mismo les da hacer dinero en la URSS y en la Alemania nazi, que comerciar con el petróleo y el gas ruso a pesar de las penalizaciones por la guerra de Ucrania o hacer caja en las carcasas demócratas occidentales o en las oligarquías orientales, sean o no "comunistas" en la actualidad.
Lo importante para estos adoradores de Mammonna es garantizar en todo momento:
- La existencia de un flujo incesante de oportunidades para ganar dinero con el pretexto del "progreso", el "desarrollo", la "innovación", el "crecimiento económico" o la "modernización". Prestan el dinero a los gobiernos para "infraestructuras" supuestamente cruciales, consiguen los contratos, explotan la mano de obra, suministran las materias primas, construyen la maquinaria, venden el producto, se lo llevan todo. Si este tren se ralentiza un poco, todo lo que necesitan es una guerra conveniente, una "pandemia" u otra "crisis" para que vuelva a toda velocidad.
- Un medio mantener el status quo en el cual ellos siempre tengan domesticada a la población. Históricamente esta labor mamporrera la han asumido los estados. Mediante impuestos directos e indirectos, extraídos de la riqueza de la población mediante mecanismos coercitivos, mantenga los mecanismos a través de los cuales es reprimida. La policía, los órganos de gobierno, las fuerzas militares y de inteligencia están ahí para proteger el dominio. A medida que el poder institucional se centraliza a escala mundial, organismos internacionales como la UE, la OMS y la ONU también desempeñan esta función represiva.
- Su propia invisibilidad. Esto es muy importante para el poder en la sombra, porque son muy conscientes de que son una pequeña minoría: unos pocos miles de actores principales frente a una población mundial de más de 8.000 millones. Si un gran número de personas fuera consciente de que el gobierno mundial no es una entelequia conspiranoide, la revuelta no podría ser contenida, ni siquiera con los recursos de los que ésta dispone. Ellos viven del relato que los mantiene. Fomentan versiones limitadas y engañosas de la historia como la leyenda negra española, y controlan los contenidos divulgados por los medios de comunicación.
- Se sabe enseguida a quien temen porque despliegan sistemáticamente el término "teórico de la conspiración" para desacreditar a cualquiera que apunte en su dirección, empleando el recurso retórico de ataque ad-hominem en el cual, se resalta su estupidez y su locura. Otros epítetos que refuerzan su relato son también la redefinición de "extremista", "reaccionario", "fascista", "terrorista", "criminal de odio" y "antisemita".
Así que cuando os llamen así, ya sabéis que estáis en la dirección adecuada y que vuestra influencia comienza a ser llamativa para ellos y comenzáis a resultar molestos.
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